El problema de la interpretación del movimiento de los cuerpos celestes ha sido estimado desde la antigüedad. Los hombres primitivos se maravillaron con el espectáculo que ofrecía el universo y todos los fenómenos que en él  se mostraban.  Pero ante la imposibilidad de encontrarles alguna explicación, estos fueron asociados con la magia, y se buscó en el cielo la causa de los sucesos que se presentaban en la Tierra. Esto, unido a la superstición y al poder que daba el conocimiento de las estrellas, dominó las creencias humanas durante varios años.

Sin embargo, gracias al desarrollo que se supone en todo pueblo, poco a poco, fue llevando a la humanidad por rumbos nuevos acerca de una ciencia que se fue creando a partir de la observación de los astros y que, hoy en día, se denomina astronomía.

En el progreso astronómico primitivo, los seres humanos fijaron su atención en el objeto más luminoso que observaban: el Sol. Más adelante se centraron en la Luna y, finalmente, en las estrellas y los planetas.

Inicialmente, la observación de los movimientos cíclicos del Sol, la Luna y las estrellas mostró su utilidad para la predicción de fenómenos como el ciclo de las estaciones, cuyo conocimiento era útil, ya que de ello dependía directamente la supervivencia del ser humano: si la actividad principal era la caza, se hacía fundamental predecir el instante en que se producía la migración estacional de los animales que le servían de alimento; posteriormente, cuando nacieron las primeras comunidades agrícolas, era de vital importancia conocer el momento exacto para sembrar  y, también, para recoger los frutos.

El fenómeno del día y la noche fue un hecho explicado de manera obvia, fundamentado en la presencia o ausencia del Sol en el cielo. De esta manera, el día fue tal vez la primera unidad de tiempo utilizada. De igual forma, fue importante reconocer que la calidad de la luz nocturna dependía de la fase de la Luna, y el ciclo de veintinueve a treinta días otra manera cómoda de medir el tiempo. Así, los calendarios primitivos se basaron en el ciclo de las fases de la luna. Con respecto a las estrellas, para los observadores fue sencillo entender que son puntos brillantes que guardan entre sí las mismas distancias relativas, es decir, conservan un esquema fijo. De esta manera, parecería natural interpretar que las estrellas se encontraban fijas a una especie de bóveda sólida que rodeaba la Tierra, pero que el Sol y la Luna no deberían estar incluidos: la Luna, noche tras noche cambia su posición relativa, y hasta visiblemente, en el curso de una misma noche. Para el Sol, esto es menos obvio, ya que, cuando el Sol está en el cielo, las estrellas no son visibles; pero, el cielo nocturno contiene las estrellas de la otra mitad del cielo, y el aspecto de esta mitad visible cambia noche tras noche.

Más adelante, en Grecia, se observaron avances importantes en cuanto a la astronomía. Se podía ubicar, a simple vista, siete cuerpos celestes: la Luna, el Sol, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Además, plantearon teorías relacionadas con la forma de la Tierra y el movimiento de los astros: sostenían que la Tierra era redonda y el centro del universo. Por otra parte, consideraron que las estrellas y otros cuerpos, celestes se movían con respecto a la Tierra siguiendo trayectorias circulares, que para ellos, eran las trayectorias perfectas.

Para los griegos, el cielo (por ser el lugar donde habitan los dioses) era perfecto e inmutable y la Tierra (donde viven los seres humanos), imperfecta, en la cual todas las cosas podían cambiar.

Durante muchos siglos se analizaron los cielos para predecir la posición de los astros; sin embargo, fue Ptolomeo quien recogió y desarrolló un modelo, de gran exactitud  y muy complejo, iniciado por Aristóteles, y denominado modelo geocéntrico. Este modelo consistía en:

*La tierra en el centro y ocho esferas rodeándola. En ellas estaría la Luna, el Sol, las estrellas y los cinco planetas conocidos en aquel tiempo: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.

*Los planetas se movían en círculos más internos engarzados a sus respectivas esferas. La esfera más externa era la de las estrellas fijas, las cuales siempre permanecían en las mismas posiciones relativas, las unas con respecto a las otras, girando juntas a través del cielo.

La teoría de Ptolomeo encajó bien con una interpretación rígida u literal de la Biblia: la Tierra debía ser perfecta, en reposo y situada en el centro del mismo universo. Por ello, el modelo geocéntrico se mantuvo en vigor a lo largo de toda la Edad Media.

Nicolás Copérnico, un astrónomo polaco, quien estudio los movimientos del Sol, la Luna y los planetas, intentó encontrar un modelo cosmológico inteligible de todo el universo.  Copérnico propuso un sistema solar con el Sol en el centro y los planetas describiendo trayectorias circulares a su alrededor.

Además, Copérnico consideró que la Tierra describía un movimiento de rotación diario hacia el Este, girando sobre un eje inclinado, y que los planetas, incluida la Tierra, se movían en circunferencias, cuyo centro se ubicaba en un punto cercano al sol.

De esta manera, fue posible explicar por qué el Sol parece estar mas cerca de la Tierra en algunas épocas del año que en otras: para el hemisferio norte el sol carece estar mas lejos de la tierra en verano.

Copérnico asignó una orden a los planetas a partir del Sol: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y saturno. Para explicar el movimiento de los planetas, ideó sistema de epiciclo en cada planeta se movía en un circulo superpuesto a su gran órbita circular al rededor del Sol.

En la época de Ptolomeo y la de Copérnico, los datos que se utilizaban para calcular las posiciones de los astros no era muy precisos.Conclusión a la cual llegó Tycho Brahe, un noble astrónomo que cambio las técnicas de observación y el nivel de precisión de las mismas.

Tycho consiguió apoyo económica del rey Federico II, que le dono la isla Huen para construir el castillo de Uraniborg, que significa “castillo de los cielos”. Allí se dedico a construir los instrumentos necesarios para hacer nuevas mediciones. Muy pronto Uraniborg se convirtió en un completo instituto de investigación el cual, incluso, contaba con su propia imprenta para publicar los trabajos de investigación. Uraniborg se consolido el lugar de reuniones de científicos, técnicos y estudiantes interesados en la astronomía.

Sin embargo, Tycho observó que Uraniborg no era adecuados para grandes hallazgos, por lo cual construyó un observatorio subterráneo llamado Stjerneborg “Castillo de estrellas” que constaba de cinco salas de observación distintos instrumentos. Las observaciones se hacían por medio de un techo móvil.

Es importante notar que, de acuerdo con el principio de acción y reacción, la fuerza que los cuerpos se ejerce son de igual intensidad y opuesta.

De acuerdo con la ley gravitación universal, el sol ejerce sobre los planetas una fuerza de atracción , F, directamente proporcional a la masa del sol, Ms, y a la masa del planeta mb, en consideración. Siendo ademas, inversamente proporcional al cuadro de la distancia r que separa los centros de ambos astros. Es decir,

F = G . Ms . mp/r2

Newton con su interpretación del universo estableció que el movimiento de los planetas obedece a las mismas leyes que se aplican al movimiento de los cuerpos en la tierra.

Debido al movimiento de rotación de la Tierra y la acción de la fuerza gravitacional se puede explicar la producción de las mareas.